LA NUEVA ESPAÑA publicó el 16 de agosto de 2026 un reportaje sobre el creciente número de profesionales internacionales que eligen Asturias como hogar, y Global Vibes aparece en él como uno de los puntos de encuentro de esa comunidad: la asociación, coordinada por Chris y Catalina Lipscomb, reúne a profesionales llegados de todo el mundo —muchos de ellos trabajadores en remoto— y les acompaña en su integración en Oviedo mediante encuentros periódicos y actividades culturales.

Entre las historias recogidas está la de nuestro miembro Boris Sheinin, psicólogo clínico ruso-estadounidense de 58 años, que llegó a Asturias hace dos años a través de Global Vibes. Formado en la Universidad de Columbia, Boris desarrolló buena parte de su carrera en San Diego, donde trabajó durante más de dos décadas para el Estado de California atendiendo a personas sin hogar, pacientes con enfermedades mentales y población reclusa, además de mantener su consulta privada. Cuando comprobó que podía atender a sus pacientes por videoconferencia, buscó un lugar donde vivir sin renunciar al clima templado del norte; un contacto con Chris Lipscomb a través de Facebook le descubrió Oviedo, donde hoy sigue ejerciendo como psicoterapeuta en línea.

On 16 August 2026, LA NUEVA ESPAÑA ran a feature on the rising number of international professionals making Asturias their home — and Global Vibes appears in it as one of the places where that community comes together. Coordinated by Chris and Catalina Lipscomb, the association brings together professionals from around the world, many of them working remotely, and helps them settle into life in Oviedo through regular gatherings and cultural activities.

Among the stories the article tells is that of our member Boris Sheinin, a 58-year-old Russian-American clinical psychologist who arrived in Asturias two years ago through Global Vibes. Trained at Columbia University, Boris spent much of his career in San Diego, working for more than two decades for the State of California with homeless people, patients with mental illness and people in prison, alongside his own private practice. Once he realised his patients could be seen by video call, he began looking for somewhere to live that kept the milder climate of the north; a conversation with Chris Lipscomb on Facebook led him to Oviedo, where he continues to practise as an online psychotherapist today.